El camello cojito

El camello se pinchó
con un cardo del camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar
fue a repostar
mas allá del quinto pino...
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos,
y el Santo Parto ha venido!

-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban los pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un niño recién nacido.
-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, -repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.

Mientras el camello echado
le hace cosquillas al niño.

Autor: Gloria Fuertes

Que lindo es el dia

Este día que ya empieza
Te felicito y te lleno de paz
Este lindo y precioso día
Que cumples un año más.

Lo mas lindo es que cada año
Celebramos sin parar
Y siempre tú cumpleaños
Será muy especial.

No te desanimes con los obstáculos
Mira delante y triunfarás
Porque eres una buena persona
Y yo se que siempre lo serás.

Cuando estés triste nunca te olvides
De un amigo que te apoyará
En las buenas y en las malas
Y nunca te dejará.

Que lindo cuando una persona
Siempre está junto a Dios
No te olvides de él hermano
Y siempre serás mejor.

Siente junto a ti mi apoyo
Vamos unidos hasta el final
Que Dios te bendiga y te guarde
Y que cumplas muchos años más.











Anónimo

Los Sueños

El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida,
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.

Y vuelve a sonreír porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.

La cuna, casi en sombra. El niño duerme.
Dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles
copos en ruecas de marfil y plata.

Autor: Antonio Machado

Llegó mi hermano

Creo en angelitos
que duermen en las nubes
y me envían besitos
todos los lunes.
Un día me dijeron que sólo yo nunca estaría
pues un hermanito mi madre tendría,
para jugar conmigo y contarnos cuentos
salir de paseo y estar muy contentos.
Por fin le vi,
solo le asomaba la nariz,
sus grandes ojos y sus manitas,
sus pucheros y sonrisitas.
¡Gracias angelitos
que estáis en los cielos
por enviarme desde allá arriba
a mi hermano, un lucero!

Autor: Anónimo

Cuando éramos niños

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

Autor: Mario Benedetti

Piececitos

Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!

¡Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos!

El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;

que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.

Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois
perfectos.

Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!

Autor: Gabriela Mistral

Marinero en tierra

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Autor:
Rafael Alberti